La fibrosis quística es un trastorno crónico hereditario que hace que la mucosidad del cuerpo se vuelva espesa y pegajosa. Este moco parecido al pegamento se acumula y causa problemas en muchos de los órganos del cuerpo, especialmente en los pulmones, que pueden provocar infecciones pulmonares o digestivas, y en el páncreas, lo que dificulta la digestión adecuada de los alimentos.

Si bien la fibrosis quística generalmente se diagnostica en la infancia, aún se puede encontrar que los adultos que no presentan síntomas (o síntomas leves) durante su juventud tienen la enfermedad.

Tipos de fibrosis quística

Dependiendo del área afectada por la afección, puede haber dos tipos de fibrosis quística.

Fibrosis quística pulmonar: cuando la masa mucosa bloquea las vías respiratorias más pequeñas, provocando infecciones pulmonares, tales como neumonías, dilataciones, etc.

Fibrosis quística en el páncreas: se produce cuando los conductos que drenan el páncreas se obstruyen. Lo que provoca que la liberación de enzimas se dificulte y por ende, la digestión de grasas se ralentiza.

Síntomas de la fibrosis quística en personas mayores

Síntomas de la fibrosis quística en personas mayores

¿Se puede prevenir la fibrosis quística en ancianos?

Como ya hemos comentado, la fibrosis quística es una enfermedad genética, por lo que no se puede prevenir su aparición. Además, cabe resaltar que su tratamiento también es negativo, no tiene cura en la actualidad. Lo que sí existe son tratamientos paliativos para reducir los efectos de los síntomas y tratar ralentizar su evolución. Estas medidas buscan una mejora integral de la salud del afectado y es importante, para una mejorar calidad de vida y esperanza de vida, detectar la enfermedad lo antes posible (a partir de revisiones periódicas, etc.).

Diagnosticar  fibrosis quística en personas mayores

Para diagnosticar la fibrosis quística en adultos, se realiza un examen completo y se recopila un historial completo. El diagnóstico se realiza con mayor frecuencia mediante una prueba de sudor, que mide la cantidad de sal en su sudor usando un químico en la piel que lo hace sudar, y luego recolecta el sudor para analizarlo. Una persona con fibrosis quística generalmente tiene más sal en el sudor. También se puede utilizar una prueba genética para diagnosticar.

 

Es posible que se requieran otras pruebas, que incluyen un análisis de sangre, una prueba de esputo (moco) y una prueba de función pulmonar para medir qué tan bien está respirando. También se podría solicitar una radiografía, una tomografía computarizada y/o una resonancia magnética.

Opciones de tratamiento para adultos con fibrosis quística

Tratamientos diarios: El tratamiento para la fibrosis quística no es algo que se realice una sola vez; se necesitan tratamientos diarios, que uno mismo administra, para mantenerse lo más saludable posible. Los tratamientos diarios generalmente incluyen:

  • Técnicas de limpieza de las vías respiratorias para aflojar el moco y eliminarlo de las vías respiratorias
  • Terapias nutricionales
  • Suplementos
  • Ejercicio
  • Para mantener una función pulmonar óptima, lo más probable es que se agreguen a su rutina médica medicamentos anticoagulantes y broncodilatadores (utilizados para medicamentos inhalados para ayudar a mantener abiertas las vías respiratorias)
  • Los antibióticos se utilizan con regularidad para las infecciones pulmonares. Si se necesitan antibióticos por vía intravenosa, se requerirá hospitalización
  • En casos graves, puede ser necesario un trasplante de pulmón 

Cuidar a una persona mayor con fibrosis quística

Cómo cuidar a una persona mayor con fibrosis quística

Cuidar a una persona mayor ya requiere de una atención preferencial, y si además el anciano padece fibrosis quística, esta atención tendrá que ser más constante y dedicada. Cuando una persona mayor padece dicha enfermedad, lo más probable es que sea de tipo pulmonar. Por lo que las dificultades para respirar (tos, fatiga, molestias en el pecho, etc.) serán un obstáculo muy elevado si no se tiene la ayuda necesaria. Con una cuidadora de mayores, se logrará que una persona con preparación y experiencia, esté atento a la evolución y síntomas del anciano. Además, podrá establecer unas pautas de actividad para tratar de mejorar el estado y bienestar.

Las cuidadoras de Helpycare son conscientes de las responsabilidades que conlleva cuidar a una persona mayor querida por sus familiares y disponen de la actitud necesaria para llevar a cabo cualquier tipo de cuidado. Ellas se encargarían de que se cumpla todo lo acordado, de que todo está en perfecto orden para la tranquilidad del anciano y de la familia.

 

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