Nunca es fácil hablar con una persona mayor sobre su asistencia o la posibilidad de necesitar ayuda con las actividades de la vida diaria, como bañarse, limpiar, ir de compras o cocinar. Como cualquier otra persona, las personas mayores quieren vivir de forma independiente durante el mayor tiempo posible. A veces, sin embargo, no hay forma de evitarlo. Hablar con las personas mayores sobre la necesidad de atención no tiene por qué ser una lucha si cuenta con el plan adecuado.

Anotar sus inquietudes, como las señales específicas que indican que la persona mayor podría necesitar ayuda, puede hacer que su conversación sea un poco más enfocada y ayudarlo a mantenerse en el camino si las cosas se vuelven emocionales o acaloradas. Sus preocupaciones exactas le ayudará a tener claros los temas específicos a cubrir en la negociación. Normalmente los temas a tratar en la conversación cubren problemas médicos, higiene, cuidado personal o mantenimiento del hogar. Por ejemplo, es posible que haya notado que la persona mayor ha estado descuidando su higiene diaria o ha dejado de sacar la basura con regularidad.

Paso 2: Hablar con un amigo

¿No es claro en qué momento iniciar esta conversación? Hable de sus inquietudes con un amigo de confianza, un familiar o un profesional calificado (como un médico de cabecera o un consejero). Es normal tener dudas sobre el momento adecuado para abordar la conversación pero ¡cuidado! entre más tiempo deje que avance la situación, más dificil será abordar el tema, iniciar su tratamiento, aceptar el cuidado para la persona dependiente y salir a una vida sana.

Paso 3: Programar la conversación

Cuando decida tener la conversación elija una fecha y hora conveniente para ambos. Hágales saber que le gustaría venir o reunirse para tener una charla. Decidir si es apropiado incluir a otras personas preocupadas, como miembros de la familia o profesionales de la salud involucrados, depende en gran medida de la persona mayor. Si es un padre, por ejemplo, es posible que tenga hermanos que desee incluir, o si es un amigo cercano, es posible que desee ver si es más apropiado que los miembros de la familia de esa persona mayor, si hay alguno disponible, sean los que aborde el tema.

Paso 4: Tener la charla

Tener este tipo de conversación con una persona mayor puede ser difícil. Sea compasivo y empático. Si bien la decisión puede ser clara para usted, es posible que el anciano tarde algún tiempo en reconocerla.

Sér directo:

Es posible que tenga dificultades para iniciar la conversación; es normal estar nervioso. Trate de evitar andar por las ramas, pero recuerde adoptar un tono respetuoso. Puede pensar que sabe lo que es mejor, y puede que tenga razón, pero recuerde que puede ser difícil para la otra persona escuchar lo que está diciendo. Es posible que ya sepan, en algún nivel, que necesitan ayuda, pero es posible que no estén listos para admitirlo. Si bien esto puede ser frustrante, no lo tome como algo personal. Sea claro y manténgase enfocado en sus preocupaciones. Traiga su lista para que pueda consultarla durante la conversación.

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Utilizar la asertividad adecuada

Es probable que los temas a discutir sean emocionales. Para ayudar a prevenir la actitud defensiva y facilitar la comunicación, intente usar declaraciones en «yo» para expresar sus preocupaciones. Por ejemplo, en lugar de decir «Tu casa es una pocilga», podrías decir «Me preocupa que tu basura no se haya vaciado en una semana»; en lugar de decir «Hueles como si no te hubieras bañado en meses», podrías decir «Me preocupa que tengas dificultades para entrar y salir de la bañera». Concéntrese en sus sentimientos y preocupaciones específicas para mantener la conversación encaminada.

Escuchar las preocupaciones

Todos quieren ser escuchados y sentir que sus sentimientos son válidos. Permita que la otra persona responda a sus preocupaciones e inquietudes sin juzgar ni culpar. Evite decir cosas que descarten sus sentimientos, como «No sabes de lo que estás hablando». Hágales saber que escucha y aprecia sus sentimientos. Imagínese lo que es estar en su lugar. Decir cosas como: «Te escucho, mamá, y sé que esto te da miedo; también me da miedo a mí», o «Sé que estás enojado conmigo en este momento, pero estoy seguro de que podemos superar esto. juntos «pueden ayudar a calmar los sentimientos de la otra persona y ayudarla a sentirse validada.

Ser paciente

Es importante darse cuenta de que esta conversación podría ser solo una forma de abrir la puerta a futuras discusiones. Es posible que la persona mayor aún no esté lista para escuchar sus inquietudes. Si este es el caso, esté dispuesto y listo para hablar de ello en una fecha futura. A menos que sea una situación de vida o muerte, no es necesario decidir nada en el momento inmediato. Es probable que su familiar anciano necesite un poco de tiempo para procesar todo lo que ha discutido. Cuando haya dicho lo que necesita decir, hágale saber que va a dejar la conversación en paz por ahora, pero le gustaría que lo pensara y le gustaría volver a ella en algún momento, en el futuro cercano.

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